Crisis de Derechos Humanos en México: Nada que aplaudir.

Durante el año pasado una realidad se hizo presente en el imaginario popular como pocas veces, una realidad que líderes de asociaciones como Humans Rights Watch o Amnistía Internacional han venido repitiendo, y que ya nadie puede esconder: Los Derechos Humanos en México son mera teoría.  El país se encuentra en una de las crisis en materia de Derechos Humanos más graves de su historia, situación que se ha convertido en una constante y característica de nuestro país.

Assholes Aunque es justo decir que este no es un problema nuevo, que ya tiene mucho tiempo y poco a poco (a veces a pasos agigantados) ha ido creciendo. Durante el sexenio de Felipe Calderón las violaciones a los derechos humanos aumentaron, según cifras de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA en inglés)  con el despliegue de más fuerzas armadas sobre el territorio nacional, así como las acciones que se centraron en la “guerra contra el crimen organizado”, lo cual intentaba al menos en teoría, atacar el problema de la delincuencia. La administración Priista desde inicios del sexenio se desmarco de esta estrategia de confrontación e hizo que algunos pensaran que el problema de los Derechos Humanos se abordaría de diferente manera, espejismo que se diluyo con los casos sucedidos en 2014: Tlataya, Iguala, etc; sumado a los miles de desaparecidos, a la situación de los migrantes y  refugiados centroamericanos; así como los constantes ataques a los defensores y a los periodistas.

 La administración de EPN ha demostrado que no le cuesta trabajo reconocer las problemáticas del país y comúnmente realiza eventos donde el presidente o sus secretarios se manifiestan preocupados por dichos temas. Estos posicionamientos son impulsados con fuertes estrategias de comunicación y publicidad en todo tipo de medios, pero casi nunca vienen acompañados de resultados reales o acciones concretas, a no ser por nombramientos o planes para crear más instituciones. Esta realidad refuerza la idea de que el gobierno federal, a la par de muchos estatales y locales, se enfocan más en soluciones cosméticas, sin fondo y mediáticas, lo que solo agrava la situación. Esto demuestra la tremenda contradicción entre el marco legal y la realidad. Entre la teoría ficticia y la horrible verdad.

 Así vemos esfuerzos que en la acción no han dado resultados. Hemos visto desfilar propuestas para Leyes Generales de Victimas, Reformas al Fuero Militar y sin número de ocurrencias y acciones que no hacen que las estadísticas disminuyan o mejoren el desolador panorama.

 TruenoLas violaciones a los derechos humanos se convierten en “el tema” de esta administración federal, al menos por el cual más se identifica hoy en día y por primera vez en la historia, la ONU revisa al país a través de su Comité contra la Desaparición Forzada. Las expectativas de dicho comité fueron demasiado altas ante la respuesta ofrecida por la comitiva mexicana, sobre todo ante los cuestionamientos de las cifras exactas de los desaparecidos (números, nacionalidades, género, fechas, etc,), actuación que no abonó a mejorar la visión del mundo hacia el país.  Es decir, ni siquiera sabemos de qué magnitud es el problema.

 Por ejemplo, en  el informe del Estado mexicano que se presento en el Comité de la Organización de Naciones Unidas, encontramos que de 291 averiguaciones previas iniciadas por las procuradurías estatales por el delito de desaparición forzada solo 6 finalizaron en una sentencia condenatoria. Esta cifra representa tan solo el 2%. Es correcto el 2%. Aun cuando este delito, está tipificado en el Código Penal Federal y que el Presidente Enrique Peña Nieto incluyo una iniciativa en materia de Derechos Humanos (que por cierto no ha sido discutida) que endurece las penas de los que participen en este delito, en su paquete de reformas, los resultados son casi nulos.

 Este martes cuando EPN presento sus medidas anticorrupción, los presentes en su mayoría periodistas se mantuvieron en silencio al termino de las palabras del presidente, y este comento el ya famoso, ahora hecho hashtag (otra pá la colección de EPN y sus amigos), “#Yaséquenoaplauden”. Quizá los invitados ese día también ya se cansaron. Quizá no hay mucho que aplaudir.

 Es hora de que no solo el gobierno, sino todos los ciudadanos de este país nos empecemos a dar cuenta de la preocupante situación en que vivimos y comencemos a generar acciones y soluciones, tomando el ejemplo de miles de ciudadanos que ya realizan un enorme esfuerzo por defender los Derechos Humanos, muchos de los cuales tristemente han sido víctimas directas de la situación de violencia, en un país donde la dignidad humana parece que cada vez tiene menos valor.

 Twitter:@pachecoperal

 

 

 

 

Leave a Reply