Dos realidades de Oaxaca de Juárez: del Patrimonio Mundial a la injusticia social.

“La auténtica naturaleza de las cosas suele estar oculta”.- Heráclito de Efeso

En Noviembre de este año se llevó a cabo en la Ciudad de Oaxaca el XII Congreso de la Organización de Ciudades Patrimonio Mundial. La capital del Estado presenció un  importante foro de discusión sobre temas de conservación y difusión de nuestro patrimonio cultural. Como era de esperarse muchos en Oaxaca confundieron este congreso con un evento social y una fiesta, oportunidad para posar para publicaciones de “sociedad” y salir en alguna que otra foto con el Gober, el Presi, u algún extranjero que tuviera algún cargo importante.  A la vez, muchos políticos tomaron el evento para posicionarse en los medios y fortalecer sus pretensiones futuras. Aunado a otros factores, muchas de las conferencias y foros donde no había “glamour”, “pesos pesados” de la política o prensa, no se llenaron.

 Independientemente de la característica  y constante necesidad de aparentar de la clase media y alta de esta ciudad, la relevancia de este esfuerzo realizado cada 2 años por la Organización de Ciudades de Patrimonio Mundial, radica en que pone sobre la mesa temas como Medio Ambiente, Planeación Urbana Integral, Cultura, Desarrollo Sustentable, Sociedad y Preservación del patrimonio cultural, etc.

En lo que a la Ciudad de Oaxaca se refiere, en 1987 se logró la denominación de Patrimonio Cultural de la Humanidad, bueno, en verdad solo del Centro Histórico y la Zona Arqueológica de Monte Albán. Ambos lugares bien merecido lo tienen. Es cierto que el Centro Histórico  tiene muchas carencias y ha sido víctima de  pésimas gestiones municipales, estatales y federales; de  movimientos sociales que la utilizan como mercado y destruyen sus edificios para utilizarlos como proyectiles; de empresarios que no consideran nada fuera de su margen de ganancia y de la apatía de la ciudadanía oaxaqueña. Oaxaca ha sufrido mucho a los Oaxaqueños.

IPinverso

Aun así, también es cierto que el Centro Histórico de Oaxaca es la zona mejor cuidada y planeada de la ciudad de Oaxaca,  siendo el epicentro comercial, social, político, turístico y cultural de la capital, e incluso del Estado. Pero la Ciudad de Oaxaca es más que Santo Domingo, el andador, el Teatro Macedonio Alcalá, el “20 de Noviembre”, el Tianguis del Llano (a veces funciona como parque) o las galerías y Restaurantes Gourmet.

Oaxaca de Juárez son también sus 7 Agencias Municipales: Donají, Pueblo Nuevo, San Felipe del Agua, San Juan Chapultepec, Viguera, Santa Rosa Panzacola y San Martín Mexicapan de Cárdenas; además de  sus 6 Agencias de Policía: Candiani, Cinco Señores, Dolores, Guadalupe Victoria, Montoya y San Luis Beltrán. Incluyendo colonias, fraccionamientos y parajes, en sus escasos  poco más de  85 km2.

Oaxaca es una ciudad caracterizada por su pobreza, ineficiencia de servicios elementales, sin planeación urbana real, con un crecimiento irregular, con un transporte público deficiente, entre muchos otros graves problemas, potencializados sobre todo en las colonias y agencias de la periferia. Además, la zona metropolitana de Oaxaca incluye a 19 municipios conurbanos, que en su mayoría comparten los problemas  de la ciudad, y casi siempre los superan ampliamente.

Si tomamos todo lo anterior en consideración, la discusión de los problemas así como la generación de las soluciones, planes y estrategias, se debe centrar en las agencias y colonias más desprotegidas. Con esto no me refiero a que se deba de descuidar el Patrimonio Cultural, los monumentos históricos, los edificios representativos de la Ciudad, ni el Centro histórico; pero si es una necesidad que los lugares  que los turistas no visitan se les preste mayor prioridad dentro de los planes y estrategias públicas.

 La oportunidad que nos deja el Congreso de Ciudades Patrimonio, es el de recordar que todas aquellas bondades que hicieron de la Verde Antequera  Patrimonio Cultural de la Humanidad, aquellas virtudes que tanto presumimos y la hermosa arquitectura por la que gente de todo el mundo viene a Oaxaca, no es un logro de la gente que vive actualmente en la Ciudad (con algunas contadas excepciones), es consecuencia del trabajo de generaciones anteriores. Nuestro legado se puede ver en las colonias que crecen y se reproducen anárquicamente, a espaldas de todos aquellos que las negamos y decidimos voltear a ver lo que es agradable a la vista. Claro obscuros antequeros.

 En la próxima entrega: “El Oaxaca Metropolitano”

 Twitter: @pachecoperal