La crisis de EPN: cayeron Ángel Aguirre y Fausto Vallejo, ¿Quién sigue?

Desde que Enrique Peña Nieto tomo posesión el 1 de Diciembre de 2012, su administración no había estado ante una crisis tan fuerte como ahora. El caso Igual o Ayotzinapa, ha prendido la mecha del descontento social y ha puesto al Presidente en una situación apresurada, frágil, incluso en el ámbito internacional donde había construido quizá su mejor imagen durante el tiempo que ha gobernado.

Bici CalacaEsta situación fue la que “derramó el vaso” y ha sumergido a México en una profunda crisis. Crisis de legitimidad, de violencia, crisis social y política, que parece presagiar una futura grave crisis económica. Los medios internacionales que alabaron la gestión del Presidente con su proceso de reformas, ahora se enfocan en la delicada situación del país y critican las decisiones poco acertadas tomadas desde “Los Pinos”.

 Si bien el Ejecutivo Federal se ha pronunciado por resolver cuanto antes y con todo el peso del Estado México la situación en Guerrero, los resultados hasta ahora son casi inexistentes. En la estrategia de intervención federal en Guerrero, el procurador Murillo Karam ha sido el actor principal,  con un Osorio Chong que se ha mantenido en la retaguardia, contrariando su protagonista papel mostrado en la situación con el Instituto Politécnico Nacional.

 La licencia de Ángel Aguirre en Guerrero y el interinato de Rogelio Ortega, han servido para acallar las voces en contra del Perredista y del gobierno federal, pero no ha servido para encontrar a los normalistas, ni en la búsqueda de justicia o la captura del Ex Alcalde de Iguala, a más de un mes de los terribles sucesos.

 Este asunto también se ha tornado perfecto para que diferentes grupos políticos y partidistas lo utilicen en contra de sus rivales. Fotos de políticos y dirigentes de todos los partidos han sido publicadas con el Presidente Municipal de Iguala. Los señalamientos entre enemigos están a la orden del día y la guerra mediática por desmarcarse de la tragedia está a lo más. “Toda crisis es una oportunidad” piensan muchos políticos.

 La caída de Aguirre nos recuerda a la situación que vivió Michoacan en recientes fechas.  El primer Gobernador que no terminará su mandato será Fausto Vallejo, consecuencia de la situación que viva su estado: Violencia, masacres, narcotráfico, normalistas descontentos, autodefensas sin control, etc.

 Vallejo primero pidió licencia por diferentes problemas de salud para finalmente retirarse por la puerta de atrás, salida marcada por el video escandalo donde su hijo, Rodrigo Vallejo, fue involucrado con el líder de Los Caballeros Templarios, Servando Gómez, alias La Tuta.  Cabe resaltar que el líder de los Templarios ha demostrado, hasta le fecha, gran capacidad como estratega mediático, teniendo en sus haberes video escándalos con del ex gobernador interino de Michoacán,  Jesús Reyna, el periodista de Televisa Eliseo Caballero, y un sinfín de autoridades municipales de ese estado.

 Lo que es de llamar la atención es que ambas solicitudes de licencia de estos dos Gobernadores, Aguirre y Vallejo, se dieron ante situaciones de similitud sorprendente, que comparten diversas constantes. En ambas crisis estatales de seguridad vimos:

 A) Presencia de Carteles del narcotráfico en autoridades Federales, Estatales y Municipales, así como con casi todos los sectores de la sociedad. Hablar de infiltración es por mucho ser ingenuo, al grado de no poder diferenciar a unos de otros deberíamos hablar de una verdadera fusión.

 B) Normalistas y Maestros en resistencia, principalmente contra la Reforma Educativa impulsada por el Ejecutivo Federal. En ambos casos vemos respuestas muy fuertes por parte del magisterio y normalistas, con acciones drásticas de resistencia: toma de calles y autopistas, marchas, paros, etc. No es un secreto que dicho sector representa a las fuerzas políticas de izquierda, más radicales en el país.

 C) Un poder estatal ineficiente, casi nulo. Ante ambas crisis, los dos Gobernadores y sus gobiernos tuvieron una respuesta pobre y lograron nulos resultados para resolver las crisis, teniendo que ser el Gobierno Federal quien tomará el control de ambos estados, sin grandes mejorías en cuanto a resultados concretos cabe resaltar.

 Existen más constantes compartidas: pobreza, cacicazgos fuertes, corrupción; pero menciono estos tres como ejemplos más latentes.

 De esta manera encontramos que hoy en día hay 2 Estados de la República, por cierto colindantes, que cuentan con gobernadores interinos, donde las elegidos para gobernar no pudieron con el “paquete”, o como muchos piensan, fueron coparticipes de la crisis.

 Ante este escenario de inestabilidad política en el país que parece no tener solución a corto plazo, y tomando en cuenta las características compartidas de las crisis en Guerrero y Michoacan,  hacen pensar que otros gobernantes de otros estados están en latente riesgo a verse en los zapatos de Vallejo y Aguirre.

 Al reflexionar sobre esto, es imposible pensar en dos Estados que han sido verdaderamente frentes abiertos para el Gobierno Federal: Estado de México y Oaxaca.

 Ejemplos de la crisis de violencia en el Estado de México sobran: feminicidios, narcoviolencia contra negocios establecidos, presencia de diferentes grupos de delincuencia organizada, etc.  Como olvidar el más reciente, el de Tlataya, donde la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha determinado que 15 de las 22 víctimas fueron ejecutadas por elementos de la Secretaria de la Defensa Nacional, luego de un enfrentamiento donde habrían muerto las otras siete personas. Lo ocurrido el 30 de junio en una bodega ubicada en Estado de México, se puso en los reflectores tras la publicación de un artículo en  la revista Esquire, y que diversos medios internacionales replicaron.

 El caso de Oaxaca, con sus particularidades, se asemeja.  Aunque si bien la presencia de carteles y violencia por grupos del crimen organizada es mucho menor, esta entidad del sur ha sido la mayor “piedra en el zapato” para Peña Nieto en su proceso de Reformas. La resistencia que ha demostrado la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, junto con estudiantes de las escuelas normales han caracterizado el Estado, donde se vive un ambiente de incertidumbre constante y a la cual el Presidente no se ha atrevido visitar durante su mandato. Así es, ni una vez.

 Estos dos estados comparten al menos dos las características antes mencionadas: débiles gobiernos estatales, resistencia magisterial radical y violencia por grupos criminales infiltrados en las esferas de poder; lo que hace pensar que solo hace falta un suceso violento, como el de Iguala, para prender la mecha. No es descabellado que suceda, considerando el estado de verdadera barbarie que vive el país.

 Con este desolador panorama de violencia y con un futuro por demás incierto en el país, en esta  crisis de EPN la pregunta que se estarán haciendo muchos es: ¿Y ahora, quien sigue?

 Twitter:@pachecoperal