La fantasía del #MexicanMoment

El próximo 1 de Diciembre la administración de Enrique Peña Nieto cumplirá 2 años. Parece ya tan lejano ese día de 2012 cuando presenciamos (por Tv al menos) el regreso del PRI a los Pinos, la vuelta de aquel partido que definió políticamente el siglo XX y ahora volvía fresco y renovado: El nuevo PRI decían. Pero además de los festejos y protocolos para recibir el retorno, también recordamos las nutridas protestas sociales que se dejaron sentir en la capital del País, movimiento autollamado 1DMx, vaticinio de lo que hasta ahora define a la administración Peñista: el hartazgo de gran parte de la población.

 EPN Crisi 1Desde ese 1ero de Diciembre de 2012 el Presidente y sus colaboradores se decidieron a  transformar al país, a Mover a México repiten y repiten sus innumerables spots (¿Entonces si se puede?). Para esto, Peña Nieto y su (supuesto) nuevo PRI impulsaron una ambiciosa agenda de Reformas Políticas estructurales, cobijadas por el Pacto por México, suceso en verdad raro que por unos meses nos hizo dudar si realmente existían partidos de oposición en México o si ya habíamos llegado a esa tierra prometida llamada Democracia.

 Pero ni las Reformas, ni el pacto fueron las cartas fuertes del Ejecutivo. Su mayor fortaleza, la característica más definitoria de EPN y su equipo que lo llevo hasta Palacio Nacional fue, siempre, sus agresiva estrategia mediática. La imagen del candidato perfecto, hecho a la medida para comerciales televisivos, discursos con teleprompter y entrevistas actuadas en programas de Televisa,  despacha desde 2012 desde Palacio de Gobierno. Así el posicionamiento en medios sería su arma más fuerte para impulsar sus reformas, para gobernar al país. ¿Políticas públicas para qué? Si se puede convencer con shows en horario triple AAA a precios accesibles, pagando con favores.

 Esta exitosa campaña en medios nacionales y extranjeros durante el 1er año de gobierno, hicieron que el diario The Economist bautizará al inicio de la Presidencia de EPN como “Mexican Moment”. Dicha definición fue basada en ideas como que la economía de México continuaba  consolidándose y en franco crecimiento con bases sólidas, tomando como evidencia las reformas antes mencionadas y  la rápida recuperación de la crisis económica mundial de 2008, así como el famoso Pacto por México, que por cierto ya dejo de existir.

Pero el abordar los grandes, los inmensos problemas de México basándoseCamara predominantemente en una estrategia mediática y  sin un enfoque centrado en disminuir la violencia, respetar los derechos humanos, pero sobre todo, en atacar de frente el gran cáncer que ha padecido México llegando a ser quizá su mayor característica, la corrupción, es obviamente un gran error. Acaso hay  que volver a recordar que la mayoría de los mexicanos viven en la pobreza y  sumergidos en una violencia cotidiana terrible. Pero aun así siendo tan obvio, la corrupción es  uno de los temas que menos encontramos en el  discurso de Enrique Peña.

 En la actualidad es innegable la fuerte crisis que vive el país, los partidos políticos y el poder ejecutivo, cuando la mayoría de la ciudadanía demuestra su descontento en las calles, en las redes sociales, en las escuelas, en los medios de comunicación (muchos internacionales que antes admiraban a EPN) y en otros países; con protestas que han unificado voces en contra, voces tan distintas que antes parecerían contrarias, desde Human Rights Watch y la Unión Europea hasta equipos de futbol inglés, el Liverpool, y actores otrora insignia de Televisa como Eugenio Derbez, (si, el Lonje Moco).

 El caso Ayotzinapa, lo sucedido en Tlatlaya Estado de México, así como la incapacidad de la Procuraduría General  y de la Secretaria de Gobernación para dar resultados concretos; el escándalo por la mansión de 7 millones de dólares de la primera dama, la situación de la licitación del tren a Querétaro y un grande etc., tienen a la Presidencia de la República en su momento más  frágil hasta ahora, con situaciones donde la corrupción y la impunidad juegan un papel protagonista.

 De esta manera el Mexican Moment no se evaporó como muchos afirman, más bien nunca existió de verdad, fue tan solo un espejismo, una hermosa mentira que construyen y nos hacen creer los medios de comunicación. Como la vedette que no se ve también en persona, la noticia parcial desde el noticiero de las 10 de la noche o las palabras de cualquier locutor de radio pagado para atacar al enemigo de su mecenas, la fantasía de Peña perdió su encanto al poco tiempo, antes de dos años. Más, construir espejismos contrarios a  la realidad es muy común en este país, una política pública favorita por aquellos en el poder, como olvidar a Chente y su Foxilandia, Salinas y su vía rápida al primer mundo o los años ochenta y su administración de la abundancia.

Aun con la creciente crisis, el Presidente decidió asistir al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en China y posteriormente a Australia para la cumbre del G20, y lo que le depara al jefe del ejecutivo al regreso al país es de pronóstico reservado, pero lo que es seguro es que panorama no se pondrá mejor. Y estará por verse si ahora si en verdad pasa algo en el país de “No pasa nada”.

 

Twitter: @Pachecoperal

One thought on “La fantasía del #MexicanMoment

  1. Dificil esperar que suceda algo de tracendencia sistemica. Lo mediatico, el berrinche y las rencillas electoreras no son mas que materia prima de los medios televisivos, radiofonicos y ciberneticos. Continuo en la idea de que la verdadera protesta, la verdadera revolución es aquella que resulta en una transoformación constitucional relevante.

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