Oaxaca 2010-2016: Planeación, Especulación e Improvisación.

Las elecciones para gobernador del Estado de 2010 hicieron historia en Oaxaca.  Fueron las primeras en donde un candidato del Partido Revolucionario Institucional no salió victorioso. Con las que con 12 años de retraso con respecto a la alternancia del Ejecutivo Federal, en Oaxaca conocíamos el cambio, al menos de colores; en las cuales el “Priista que todos llevamos dentro” no se expresaba en mayoría de votos en las urnas, dando lugar a que el “Expriista que todos llevamos dentro” venciera.  De esta manera  Gabino Cué Monteagudo inauguró una nueva etapa en la insípida y mal lograda democracia oaxaqueña, demostrando que la alternancia era posible.

El hecho de ser el primer gobernador que comandara un gobierno no priista (“Del Cambio” le llamaron desde el inició de la campaña en una estrategia de “Branding” exitosa) levantó muchas expectativas entre la población oaxaqueña, lo cual es normal cuando hay un cambio sustancial en la naturaleza del ganador de las elecciones, expectativas rara vez cumplidas en la mayoría de los casos. Ejemplos sobran: Vicente Fox en 2000; Barak Obama en 2008; o Cuahutemoc Cárdenas en la Ciudad de México en 1997.

Desde terminada la campaña de 2010, el gobierno entrante se caracterizó por sus esfuerzos de planeación del gobierno 2010-2016. Vimos incontables reuniones, mesas de trabajo, cursos, capacitaciones, foros ciudadanos y demás eventos varios, que tenían el  fin de construir el Plan Estatal de Desarrollo, así como las acciones y proyectos que se llevarían a cabo durante el gobierno de Gabino Cue.

Si el periodo entre la campaña y la toma de posesión, y el inicio del sexenio se vieron caracterizados por enormes esfuerzos de planeación, ¿Por qué en la práctica no se ven los resultados y acciones supuestamente planeados?

CirculoLa conformación de la coalición que logro Cue Monteagudo para derrotar al PRI en uno de sus Estados más fuertes, hacía pensar que su gobierno sería un collage de personalidades, ideologías, (in)capacidades, perfiles e interés muy diversos, que harían de gobernar algo en extremo difícil (como si alguna vez hubiera sido fácil). El tiempo ha confirmado esta afirmación.

Ejemplo mayor es una de las características definitorias de este Gobierno: Los cambios en el gabinete. El gobierno estatal actual está a la mitad del camino pero desde el principio de la administración de GCM hemos visto desfilar funcionarios de primer nivel que entran y salen de Secretarías, Subsecretarías, Coordinaciones, Direcciones Generales, etc. Los cambios, renuncias, despidos y (por mucho lo más utilizado, demostración de la gran afición del Gobernador y su círculo cerrado por el ajedrez) los enroques en “el del cambio” han sido tantos, que hemos perdido la cuenta.

Hasta el mes de noviembre de 2013, el semanario Proceso contaba con 48 reacomodos en un lapso de 36 meses[1]. Tendríamos que agregar los cambios de los titulares en la Secretaría de Seguridad Pública, del Instituto de Capacitación y Productividad para el Trabajo del Estado de Oaxaca (ICAPET) y en el Registro Civil de Gobierno del Estado, que se han realizado desde esa fecha.

Existen dependencias que han sido comandadas hasta por tres funcionarios públicos: la Secretaría General de Gobierno, la Oficina de la Gubernatura o la Secretaría de las Culturas y Artes   son los ejemplos más destacados. Pero los funcionarios cambiados o cesados no la pasaron tan mal. La mayoría, con pocas excepciones, fueron colocados en puestos similares o mejores dentro de la administración, o en su defecto, aspiraron a puestos de elección popular, construyendo su carrera política desde el Gobierno Estatal.

Además de los constantes cambios de funcionarios, se ha reformado la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo del Estado en 3 ocasiones. Sí, en solo poco más de 3 años. En un principio se crearon órganos como la Coordinación General de Conciliación y Concertación para el Desarrollo o la Coordinación General de Financiamiento y Vinculación Internacional entre otros, que a la fecha ya no existen. La resurrección del tan criticado COPLADE  como la herramienta para solucionar la falta de coordinación con los municipios deja ver la improvisación característica del actual gobierno.

Todos estos cambios de organismos y funcionarios: ¿Fueron planeados desde el inicio?, ¿Estamos ante una estrategia de renovación constante de cuadros en el gobierno estatal?, ¿Es acaso una planeación estratégica tan innovadora que solo aquellos que la llevan a cabo la entienden? Es más que obvio que las respuestas a estas interrogantes son negativas.

Todos sabemos que la coalición para lograr la gubernatura  trairía consigo el pago de compromisos cuando se estuviera en el poder. Las cuotas de poder y puestos negociados son  la razón en los diversos cambios que hemos visto en el Gabinete. Ante este escenario, el más perjudicado además del estado de Oaxaca, es el mismo Gabino Cue quién se ha visto desgastado ante pleitos internos, constante “fuego amigo” y fuertes enfrentamientos entre algunos de sus colaboradores más cercanos. En el Gobierno del cambio, pareciera a veces que todos son aliados y amigos del Gobernador, pero enemigo entre ellos.

 Aun así, el 2014 al parecer será uno de los años más tranquilos para el Gobernador aliancista. No olvidemos que 2012 fue año de elecciones Presidenciales, 2013 de elecciones de Presidentes Municipales y de Legisladores locales; y 2015 serán las elecciones federales intermedias, para cerrar con 2016 con la elección para gobernador, a muchos ya se les hace “agua la boca” con solo pensar en tan maravillosa fecha. Además, en este momento después de muchos sobresaltos, Gabino Cué ha logrado rodearse de colaboradores de su entera confianza con lo que ha trabajado con anterioridad. Enrique Arnaud, Gómez Sandoval o Estefan Garfias son algunos ejemplos, sin olvidar la designación de Alberto Esteva como Secretario de Seguridad Pública en fechas recientes.

Esto nos hace pensar que el Gobierno aliancista tiene la oportunidad de cerrar mejor el sexenio en estos tres años que quedan, para resolver los enormes problemas que tenemos (generamos y perpetuamos) los Oaxaqueños.

 Y que esta crítica no os haga pensar que un servidor es de la idea que tan equivocadamente se repite de que “antes estábamos mejor”, pero si de la firme creencia de que un sistema democrático y más justo,  solamente se logra teniendo una sociedad crítica e informada. Recordemos que la tanto la Democracia como la Justicia no son un fin en sí mismos, sino un proceso constante que hemos de construir diario.

Así aprendemos en Oaxaca a vivir en gobiernos de alternancia, de constante negociación. Así aprendemos y aspiramos a vivir en un sistema democrático (¿en verdad aspiramos?). Pero que dios nos agarre confesados si, como ciudadanos, deseamos el regreso al pasado pues será una deprimente prueba que no tenemos la capacidad de imaginar y construir algo mejor para nuestro estado.

 Saludos.

Twitter: @pachecoperal


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