Tradiciones obsoletas: El 4to Informe de Gobierno en Oaxaca.

Nuestro país siempre se ha caracterizado por tener tradiciones y costumbres muy nuestras, únicas, que en la mayoría de los casos no tienen comparación en otros países. En lo que al ámbito político respecta los informes de Gobierno son una de estas instituciones tan mexicanas. Aunque es verdad que en nuestro país no es el único lugar donde se den esta muestras de supuesta rendición de cuentas (¿existe eso en México?) y que en otras latitudes del orbe existen informes de los jefes del ejecutivo de todos los niveles de Gobierno, siendo Estados Unidos de América quizá el ejemplo más sobresaliente, los informes han marcado a nuestro sistema político desde hace mucho tiempo.

Pawel-Kuczynski-15La tradición de los informes presidenciales nos remonta al siglo XIX, donde el titular del Poder Ejecutivo informaba la situación de la administración pública a su cargo. Esta tradición sobrevivió al Porfiriato y a la Revolución, logrando en inicios de los años 30´s su consolidación como muestra del poderío y obediencia de todos los poderes del país al jefe máximo, al “Gran elector”, inaugurando el tan ya sonado sistema característico mexicano: “El presidencialismo”.  En resumen, el día del informe se convirtió en el “Día del Presidente”. Se volvió por todos conocida la tradición de que el sistema tenga como eje principal a un hombre, que todo gire alrededor del Presidente de la República (¿y la Constitución apá?).

 El acto televisado de sumisión de todos los poderes al Presidente de la República fue una constante durante el régimen del PRI y no fue hasta el último informe de gobierno de De la Madrid cuando los legisladores de oposición se atrevieron a interpelar al Presidente. Desde esa fecha, los informes se han vuelto la mejor oportunidad para que la oposición muestre su descontento contra el titular del Ejecutivo, el sistema y el acto protocolario en sí. Tras la reforma federal de 2008, de alguna manera  el “Día del Presidente” quedó atrás, ya no que no hay más discurso ante el Legislativo, por más que Enrique Peña Nieto lo quiera revivir. Como olvidar el Zócalo capitalino convertido en enorme estacionamiento hace apenas unos meses.

 Este ritual ya tan desgastado se reprodujo a nivel Estatal, con los gobernadores. Siguiendo esta costumbre el pasado sábado 15 de noviembre el Gobernador del Estado de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo rindió su cuarto informe de Gobierno en la Cámara de Diputados Local (¿El día del Gobernador?).

 Como invitados especiales estuvieron presentes Rafael Moreno Valle, Gobernador de Puebla, Manuel Velasco, Gobernador de Chiapas, también los gobernadores Arturo Núñez de Tabasco, Graco Ramírez de Tabasco, José Francisco Olvera Ruíz de Hidalgo y Jorge Herrera de Durango; así como Rosario Robles, Secretaría de Desarrollo Social y representante del Presidente de la República. En cuanto al ámbito local, pudimos ver a muchos personajes que no pierden oportunidad para salir en la foto con miras a posicionarse para elecciones venideras: Héctor Pablo Ramírez Puga, Director de Liconsa;  el Diputado Federal del PRI Samuel Gurrión y el Senador Benjamín Robles Montoya son solo algunos ejemplos.

 Los grandes ausentes fueron los legisladores locales del Partido Revolucionario Institucional, la  bancada completa, cuyo líder Alejandro Avilés había ya anunciado la ruptura, con declaraciones que generaron mucho eco en los medios estatales: “más que informe de gobierno, será recuento de daños”. Aún sin la primera fuerza política dentro del Poder Legislativo Estatal  el Congreso de Oaxaca inició su primer periodo ordinario de sesiones de la Sexagésima Segunda  Legislatura en su segundo año. Y claro, no podían faltar las protestas de diferentes grupos afuera del recinto legislativo, especialmente de la Sección XXII de la CNTE.

 Pero más que dar a conocer los logros del gobierno en turno; el llamado del gobernador a los ciudadanos “para impedir el regreso de prácticas autoritarias” o que “tampoco debemos caer en el juego de quienes descalifican los avances logrados”; y presumir el presupuesto estatal para el 2015 de 83 mil millones de pesos, presupuesto que cada año se vuelve más y más “histórico”;  pareciera que el Informe en lugar de beneficiar la imagen del Gobierno así como del poder Legislativo, les perjudica.

 Prueba de ello fue la evidente ruptura del Ejecutivo con el PRI Estatal, al menos con los legisladores locales que fue la nota de medios más sobresaliente e hizo ver el evento vacío, dejando al inicio de sesiones del segundo año de la 62 Legislatura en un verdadero ridículo.  Aunque para ser justo, parece que el total desconocimiento del quehacer legislativo así como la nula aprobación de leyes serán las constantes en esta Legislatura.

 Esta es solo una muestra de que los informes de gobierno son un formato totalmente rebasado y obsoleto, puesto que fueron creados para funcionar en un sistema estructurado por un partido hegemónico. En la actualidad las reglas y el sistema han cambiado, pero parece que muchos aún se niegan a aceptarlo.

 Lo visto el sábado pasado hace pensar que los años restantes que le quedan en Palacio de Gobierno al Gobernador no parecen muy alentadores, aunado a que no pocos colaboradores de confianza de la administración actual comienzan a abandonar el barco del gobierno de la coalición, apresurados y movidos por sus deseos de un curul federal, en busca de fuero que los proteja de sus enemigos políticos cuando no estén en el poder. Y digo sus enemigos, porque hablar de verdadera justicia en este país, y especialmente en Oaxaca,  es un chiste de mal gusto.

 Twitter: @Pachecoperal

Tradiciones obsoletas: El 4to Informe de Gobierno en Oaxaca.